Las lavanderas del río

Mujeres lavando la lana en Noguera de Albarracín

Allí en ese campestre ambiente donde la
paz en el alma pernocta, verás mujeres muy
sonrientes que van río a lavar su ropa.

Y aprovechando la luz solar sobre las
piedras calientes ponen la ropa a secar
como el común de la gente.

Las manos de las lavanderas son manos
duras y trabajadoras a orillas del río mojan
sus penas y a veces, cantan si se
enamoran.

Mientras tanto, el río canta, alegre entre las
piedras; y las lavanderas, lava que lava
entre sueños y quimeras.

(Poema Las lavanderas del río (P&L), de Diaz Valero Alejandro José, en Poemas del Alma)

“…Otra actividad que realizaban las lavanderas el lavado de la lana recién esquilada y que posteriormente sería utilizada para prendas y colchones.

Bien entrada la primavera, se esquilaban las ovejas y se podía comprar a los pastores la lana que se medía por talegas. Las mujeres se encargaban de lavarla, secarla y “esmotarla” para que se pudiera utilizar, y poco más o menos se hacía así: primero se calentaba agua y se la añadía un poco de jabón y/o ceniza, se ponía la lana en un barreño o en un cofio y se escaldaba con el agua caliente, se le daba unos buenos meneos y se dejaba toda la noche y al día siguiente había que ir al río o la acequia para lavarla. Después se iba tendiendo sobre las estepas hasta que se secara y una vez seca se iba pendiendo en unas cestas de mimbre y luego había que esmotarla, es decir limpiarla de todas las motas que tenía y al mismo tiempo ahuecarla…”

Del libro: El Agua y sus Oficios a través de la Historia de España, de Rafael Mantecón Pascual